Hogar, arquitectura íntima de lo cotidiano
Camino por las calles de mi barrio. No es casualidad que lo hayan apodado el barrio inglés . Siempre hay una divina coincidencia que viene a tocar alguna parte de mí, como si las calles que camináramos también supieran quiénes somos. Caminar por estas calles me hace sentir en casa. Pero quiero ponerme técnica, casi filosófica, porque no es lo mismo que un hogar. Definir qué es hogar es casi tan imposible como definir lo abstracto. Y si intentamos definir algo, ya lo estamos limitando, diría el chino Darín. Aun así, siento la imperiosa necesidad de describir una secuencia de escenas que, en mi imaginario, construyen hogar: El olor a comida recién hecha flotando en el aire como humo sagrado. El murmullo de una televisión encendida en otra habitación. Una voz que avisa que hay que poner la mesa porque la cena ya está lista, seguida del sonido de los cubiertos y los platos acomodándose para compartirse. La chispa de una hornalla encendiendo una olla como quien enciende un ritual. ...