Terminó
La carta de mi abuela, que no puedo encontrar por ningún lado, decía que según ella yo adoraba la guitarra. Que cosa che, porque desde que la leí por primera vez hasta ahora, eso no me resonó nunca. Pensé que en la carta me iba a decir que lo que mas adoraba era escribir, el arte de expresar en palabras lo que mi voz necesita sacar de mi cuerpo. Pues ahí, acá, es a donde encuentro este sentimiento de exactitud, donde siento que encajo tan bien que no quiero que nadie, ni nada me saque de acá. Una de nosotras se levantó y empezó a juntar los platos de la mesa. Esa señal en cualquier juntada significa el principio del fin y automáticamente todas empezamos a colaborar para ir cerrando, agarrar nuestros petates y nuestros souvenirs para fundirnos en un abrazo y en un beso de despedida. Terminamos la formación. Nos convertimos en maestras y es el comienzo para empezar a navegar otras aguas y llevar nuestra sabiduría a otros cuerpos. Caminamos hasta la puerta. El ritual de la despedida se al...