Por Ró - 29/06/1999

Cuando a la brisa la pensas con ternura
el viento no es frío, sino movimiento
las hojas no son árbol, sino pensamientos
las plumas no son suaves, sino sentimientos.

La luna enfatiza los recuerdos.
El sol acaricia la blanca calma.
Las miradas no son ojos, sino almas.
Cuando la noche llega y te acompaña
los sueños fluyen, viajan, se ilusionan
en el seno de la oscuridad descansan.
Dejan de ser psiquis para ser anhelos
y se hacen reales al alba con tu compañía;
con las nubes claras te acaricia
junto al oro que emana su pelo.

Cuando tus ojos ven que se abre el cielo
y te llega un aire puro y nuevo
renace de tus pies un aroma fresco
aunque te vean sola en ese momento
el ángel negro ahí estaba
siempre a tu lado
y en todas partes
su alma te dará.

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